martes, 15 de febrero de 2022

Ideas provocadas para alcanzar el éxito

 IDEAS PARA ALCANZAR EL ÉXITO


Por Denis Aguilar Urbina

Existen ideas provocadas por pensamientos optimistas. En Luisiana salió a la venta una parcela muy grande de tierra. Hubo dos ofertas de compra. La primera la hizo el dueño de los terrenos contiguos. Su oferta era baja, porque gran parte de la propiedad estaba cubierta de bambú y pensaba que era terreno improductivo. El otro comprador ofreció el doble y se quedó con la tierra. Cortó el bambú y se le vino la idea de fabricar cañas de pescar, que después vendió por la misma cantidad que había comprado la parcela.

También existen ideas divinas provocadas por el fracaso. R. F. Le Toureau empezó en la vida de los negocios como un empresario de garajes; al fracasar, se metió de contratista de obras públicas. Era subcontratista del proyecto de la presa Hoover, cuando tuvo la mala suerte de encontrar una capa de roca muy difícil de remover, la cual le ocasionó retrasos considerables y le obligó a gastarse todo el dinero que tenía.

Le Tournau no culpó a nadie, ni se condolió de su mala suerte, y se responsabilizó de lo ocurrido. Después de cada dificultad encontraba consuelo en la oración. Un día, mientras oraba, descubrió la manera de sacarle provecho a las dificultades. Decidió dedicarse a la fabricación de maquinarias para mover todo tipo de roca.

Las excavadoras Le Tourneau se utilizan hoy en todo el mundo. Le Tourneau dejó varias fábricas, y aún sigue amasando millones de dólares.

Además, existen ideas producidas por las frustraciones. Knut Hamsun, el inmigrante noruego, fracasó en todos sus proyectos. Finalmente, desesperado, decidió escribir la historia de sus frustraciones en un libro que tituló El Hombre. Esta obra le ayudó a ganar el premio Nobel de literatura, y editores de todo el mundo empezaron a llamar a su puerta. Ganó suficiente dinero y después se retiró, cuenta Napoleón Hill

Se cuenta que una mujer, al llegar a casa, trató de desabrocharse el cuello del vestido, pero el botón se trabó en el ojal. Entonces lo arrojó a un lado, diciendo: “Conseguiré algo mejor que un botón para poner en el cuello”. Su esposo se burló de ella. Sin embargo, la mujer decidió que idearía un botón mejor para los cuellos, y cuando una persona decide algo, lo hace. Fue esa mujer la inventora del broche de presión, que ahora se encuentra en cualquier parte. Primero fue un botón con una tapa de resorte unida a la parte exterior. Cualquiera que use un impermeable moderno conoce el botón, que simplemente se aprieta para cerrarlo y se jala para desabotonarlo. Ese es el botón al cual me refiero y que fue inventado por esa mujer.

Más adelante inventó otros broches, e hizo una mayor inversión; después entró en sociedad con grandes fábricas. Luego esa mujer viajaba al extranjero cada verano, y lo hacía en su yate privado, y, por supuesto, invitaba a su esposo. Esta mujer acumuló una gran fortuna.

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